En el ser humano, todos los órganos y estructuras del cuerpo necesitan constantemente nutrientes, oxigeno y una infinidad de sustancias para su funcionamiento, todo eso es proporcionado por la sangre, que se desplaza por un sistema de tuberías llamadas arterias y es impulsada por el bombeo del corazón que inyecta 70 mililitros de sangre al sistema en cada latido, lo que equivale a 5 litros de sangre por minuto en un adulto en condiciones de reposo. Por lo tanto, la presión arterial esta determinada por cuanta sangre esta circulando en las arterias y del diámetro de las mismas (a menor diámetro mayor presión). A diferencia de la presión del agua en una casa que tiene un valor fijo, la presión arterial depende del bombeo intermitente del corazón, por lo que tenemos un valor sistólico cuando el corazón inyecta sangre en las arterias, que es el mas alto y un valor diastólico que es cuando el corazón se esta recargando de sangre para el próximo latido, que es menor. Como el primer equipo que permitió medir la presión arterial de manera confiable (Riva Rocci 1895), utilizo el mercurio como patrón de medida, se ha seguido usando esa escala, a pesar de que los equipos de mercurio han sido descontinuados por la toxicidad de ese elemento.
El volumen circulante de sangre y el diámetro de las arterias está regulado por múltiples mecanismos neurológicos, hormonales, vasculares, etc. que actúan de manera instantánea y a largo plazo, por ejemplo si una persona que esta en reposo se da cuenta que sucede un terremoto y sale corriendo para ubicarse en un lugar seguro, el bombeo de corazón se incrementa y las arterias que llevan sangre a los músculos se dilatan para que la persona pueda hacer el esfuerzo de correr, el resultado es la elevación de la presión arterial en segundos y que puede ser muy severa en el caso de las personas que ya sufren de hipertensión arterial (no todos responden igual a un mismo estimulo).

La ciencia medica ha ido entendiendo los complejos mecanismos que regulan la presión arterial y la forma como se pierde el balance que mantiene la presión arterial estable en un individuo sano, identificando los efectos perjudiciales de la dieta elevada en sal, baja en potasio (frutas y vegetales), inactividad física y obesidad, estrés y alteraciones del sueño, sustancias nocivas como el exceso de alcohol, tabaco y drogas ilícitas que interactúan con las características genéticas de cada individuo para producir la enfermedad conocida como hipertensión arterial.
La hipertensión arterial es responsable directa o indirectamente de más de 10 millones de muertes cada año (mas que todas las muertes que el covid ha causado durante la pandemia), y peor aún origina muchos más casos de discapacidad como consecuencia de sus complicaciones. La hipertensión puede afectar todos los órganos del cuerpo, pero los mas afectados son el cerebro, corazón, riñones, retina y las propias arterias, produciendo derrames cerebrales, infartos al miocardio e insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal, hemorragias retinales y lesiones en la aorta. La hipertensión arterial afecta a un tercio de la población adulta y se hace mas frecuente con el incremento de la edad.

Se ha establecido arbitrariamente que un valor mayor de 140/90 mm Hg es diagnóstico de hipertensión arterial, porque dar un tratamiento farmacológico a las personas que tienen un valor por encima de este nivel, produce claramente una disminución de las complicaciones a mediano y largo plazo. Sin embargo, también resulta beneficioso dar tratamiento farmacológico a personas con un valor mayor de 130/80 mm Hg, que presenten diabetes, falla renal o que hayan sufrido un infarto o un derrame cerebral, a pesar de que no cumplen con el criterio de diagnóstico de hipertensión arterial. Los valores óptimos de presión arterial están por debajo de 120/70 mm Hg. Se recomienda estilos de vida saludable para todos los que no tienen indicación de tratamiento con medicamentos, y también como terapia coadyuvante en los pacientes que tienen que recibir medicamentos para reducir la presión.
La hipertensión arterial es una enfermedad de aparición progresiva y un curso lento, haciendo que el cuerpo se acostumbre a los valores elevados y no presente ninguna molestia; solo algunas personas presentan dolores de cabeza, falta de aire al realizar esfuerzos, hinchazón de piernas, zumbido en los oídos y otras molestias inespecíficas por esta razón muchas personas desconocen que tienen presión elevada y otras que saben su diagnostico no aceptan recibir tratamiento por que se sienten bien; otro problema es que muchas personas reciben un tratamiento insuficiente para controlar la presión y no tienen un adecuado control, todos ellos están en alto riesgo de presentar complicaciones.



